LUCKY CLUB

Son sueños, no realidad, lo sé... Y eso es lo que me enamora.

Pequeña, yo te propongo ser cómplices del mismo pecado. Amarnos sin que nadie lo sepa, adorarnos más que a Dios mismo, sacudirnos los cuerpos en jueves y viernes santo, respirar nada más que con suspiros, ayunar para hacer el amor y no como penitencia, rezar ante tu cuerpo desnudo y decirte “mi virgencita”. 

Pequeña, golpéame fuerte y luego abrázame aun más fuerte. Pequeña, déjame recorrer tu fuente de vida con caricias, déjame palpar cada centímetro de tu piel y descubrir nuevos recorridos para llegar de tus ojos a tu ombligo. Sosténme antes de caer pequeña y luego aviéntame al éxtasis del amor.

Pequeña, peca conmigo y profanemos al amor, que si de algo me condenan que sea por ser huella en la memoria de Dios. 

ERASE UNA VEZ

Erase una vez la historia que nos vendieron, la verdad que nos escondieron..

 Erase una vez un grito de independencia que nunca se escuchó, un eco que nunca retumbó, una guerrilla sin guerra, una guerra sin vencedor, un patrón de promesas que nunca cumplió. 

Erase una vez y otra vez y otra vez y es lo que fue. Erase una vez un pueblo sin memoria, un pueblo con amnesia. Un pueblo ciego, sordo y mudo, con un rey, con dos, con tres, con un extranjero que cuando hablaba erraba, cuando caminaba pisoteaba pero todos ignoraban.

Erase una vez una palabra de lucha, una revolución que nunca surgió. Erase una vez un puño y luego una patada y luego una bala amarilla, de la sangre azul a los de cara roja.

Erase una vez la calma y después la pinta, la niña y la “SANTA MARÍA” y entonces adiós calma y Hola al padre nuestro que estás en el cielo y si estás ¿dónde estás? ¿Eres ciego, sordo y mudo como nosotros?

Erase una vez un pueblo que se levantó y se cayó. Un líder que se levantó y le hicieron zancadilla y luego, cuando vino otro y todos se reían, de tanta risa explotó y nadie se acordó. 

Paseando por la linea 42

Cada día me enamoro de un rostro diferente, cada día me enamoro en un lugar diferente y cada día me enamoro por tiempos diferentes. 

Me gusta los rostros rebeldes. Me gustan los rostros valientes, me gustan esos rostros con bocas aun más rebeldes y más valientes, que dejan escapar sonrisas sin permiso a las dos de la tarde de cualquier autobús.

Me gusta las risas, escandalosas y contagiosas. Las risas que no temen cortar con el silencio y con la rutina aburrida. Esas con las que uno se encuentra cuando anda sentado pensando en la economía, en la comida o en cualquier problema de cajón… y entonces llegan sin ser molestas. Llegan llamando a la nuestra a jugar, a encontrarse con otra risa.. “la risa” y bailar en el aire mientras suenan y ¡sí que suenan! 
Me gustan los besos, no mis besos ni los que me dan. Me gustan esos besos que veo por la calle desfilar. Me gustan los besos tiernos, no esos escandalosos  y hasta asquerosos. Me gustan los besos llenos de afecto, besos que no saben que están siendo observados y por eso son sinceros, únicos, atrayentes…
Les he dicho que me gustan los rostros, las bocas, las sonrisas y las risas, los besos y también los suspiros. Esos que vienen desde muy al fondo, esos que traen consigo un baúl de recuerdos, que se escapan porque extrañan, porque anhelan y están llenos de nostalgia…

Martina, vos sos la mujer más bonita.

Martina se pinta la boquita con un colorete que compra mes a mes en un “Todo a Mil”. Martina se pinta la boquita y la boquita le queda bien rojita o aveces rosadita, le queda una delicia. Pero a Martina, en eso no se fija. Martina se pone sus mediecitas que saca del cajón, bien rotitas y atrevidas. Se las pone mientras el canal 52, ese de las noticias que dice que la cosa va mal, que el mundo es una mierda y ella piensa que si, que tienen razón y que la vaina va cada vez peor… Pero estabamos en sus poernecitas. Las piernas de Martna son una delicias, delgaditas pero carnuditas y con unos moretones que le dejó la vida para que aprendiera a no meterse con cualquier cabrón que le diera flores. Ella los maquilla antes de salir y maldice al hijueputa que se los hizo: “Carlos cabrón, Federico de mierda, Felipe Hijueputa y ojala que a ti Esteban, ojala que a ti te rompan el culo con una botella por malparido…” 

Martina se peina y se agarra su cabellera, una cebolla mientras admira su sostén. Esos pechos casi inexistentes en ese cuerpo de niña que casi es mujer si no fuera por los pechos que se fueron, bueno, que en verdad nunca le crecieron… Martina juega con su melena y cada día juega a ser una cualquiera, una distinta. A veces se llama Rosa y se pone su peluca fucsia, otras veces es Violeta y su peluca es lila y otra vez es Azuleta…. Me gusta cuando es azuleta, porque su peluca combina con sus ojos grises, gris tristeza, gris melancolía, y es que lo que pasa es que Martina es la misma melancolía, de cabeza dañada, de cuerpo depresivo, Martina alias Melancolía. Pero también es la razón de mi vida… Se imaginarán cómo es mi vida… 

WISH I WAS SPECIAL

Wish I was special pero NO. No soy tan diferente a los demás, ni los demás son tan iguales a los otros. Wish I was special pero no. Tengo miedos como cualquier otro (incluso un poco más), dolores de cabeza, de pansa, decepciones, depresiones constantes y las nunca faltantes ganas de morir, matarme. I wish I was special pero no. Sigo en el punto muerto de no haber hecho nada grandioso en mi vida ni en la vida de alguien más, en ninguna vida. Wish I was special pero no. Esa maldita misantropía…. esa maldita idea de huir, de dejarlo todo. Wish I was special pero no. Sigo queriendo huir, sigo queriendo ser “special” pero no, ni los tan diferentes son diferentes ni las modas son tan modas pero Wish I was special… Wish I was special para alguien más y que alguien más fuera “special” pero no… Lo que veo es común, tanto tú, como él, como yo, inclusive el tipo que cree ser “special” y diferente es igual a otros miles que quieren ser “specials” y diferentes y eso construye la masa, el mundo no es “special”, mi mundo no es “special” y eso me da ganas de escapar pero I wish I was special.

Plegaria para un ausente.

Se me escurren las ganas y a él los sueños. Si vieran sus ojitos, verdecítos,

raritos, tristecítos, ¡uno se enamora! pero él no es solo ojitos,

él es una voz que grita rebeldía, que un día salió de la rutina y por andar buscando

nuevos horizontes se confundió y termino jodida…

Ay esa vocecíta… ¡cuánto daría por escucharla de nuevo!, que me cante esa canción,

que según él, a nadie más se la dedico. Pero ahora está lejana, tan lejana como él,

Ausente.

Lo quiero, lo extraño y a veces lo pienso… ¿qué digo?, ¿a veces?, no le miento,

lo pienso más que a veces, menos que siempre, un punto medio entre esos dos…Y me imagino

el “cómo sería si…” y no sé si enojarme o más bien dejar la idea a un lado.

Cómo sería si él fuera el que fue, cómo sería ¡madre mía!, si esos ojitos verdecítos

desprendieran tanta tristeza y brillaran como de niño… “Vuelva”, le digo, pero él ignora

las plegarias y hace como si nada pasara. Vuelva y no se aleje demasiado, no lo suficiente

para sentirlo ausente. Pero no se acerque demasiado, no me haga el mal de quererlo y de

extrañarlo más de lo que ya lo hago.  

Yo no lo creo. Lo creo. 

Yo no lo creo. Lo creo. 

(via tomorrow-the-world)

¡Oh my fuckin’ God!

¡Oh my fuckin’ God!

(Source: stupid-girl-sol)

Es justo escapar cuando tenemos que escapar.

Es justo escapar cuando tenemos que escapar.